Mi deseo de vida

Mi nombre es Ester Soronellas Amador y como muchos ya sabéis me inicié en el mundo de la medicina natural y holística a raíz de mi propia experiencia en la superación del cáncer. A los 21 me diagnosticaron un linfoma y en esa ocasión me dejé guiar por la sabiduría inmensa de mis padres que supieron elegir a los mejores profesionales para acompañarme en ese proceso de recuperación de mi estabilidad física de manera maravillosa. Seguí un tratamiento de quimioterapia y un auto-transplante de células madre y en todo momento combiné los tratamientos del hospital con tratamientos intensivos de medicina natural y homeopática, cambié mi dieta y tomaba más de 40 pastillas diarias de suplementos naturales. Yo me limitaba a confiar y a seguir los tratamientos hasta que ya el tiempo se encargó de devolverme las riendas de mi vida y vivir sin tener que visitar médicos todas las semanas.

Unos 14 años después, embarazada y residiendo en Alemania, me diagnosticaron un cáncer y en esa ocasión, yo era la madre, ya tenía 2 hijos y estaba esperando a mi tercera. Ya era madre y era yo quién debía tomar las decisiones sobre los tratamientos que me ayudarían a revertir la enfermedad. Sabía que existían tratamientos alternativos muy poderosos y quería ver a los mejores médicos porque amaba mi vida y mi familia y no me quería ir de la Tierra todavía… Me dí cuenta de que mi vida era lo más importante que tenía… 

A veces las madres nos entregamos por completo al servicio de nuestra casa, de nuestra familia y de nuestra comunidad con un sentimiento constante de culpabilidad por no ser lo suficientemente buenas o no conseguir todo lo que se supone que una madre tiene que conseguir en su casa, con sus hijos, la familia y la sociedad en general. A mí me generaba mucho estrés cualquier persona que quisiera cambiar mi manera de ser como madre cuando todas las decisiones que conseguía poner en práctica eran fruto de mucha reflexión, lecturas, cursos, pero sobre todo fruto de mi propia experiencia como hija y como humana. Antes de juzgarnos, por favor preguntad a la madre o al padre si necesita vuestra ayuda…

Las madres a veces vivimos con un sentimiento de no ser suficientes a pesar de estar dándolo todo hasta la extenuación, días y noches sin dormir dando de mamar a nuestras crías con todo nuestro amor, no encontrando tiempo para soltar a nuestro bebé y arreglarnos un poquito, o hacer el resto de labores de la casa. Se nos hace muy complicado encontrar lugares seguros donde descansar mientras nuestros hijos juegan, nuestra propia casa se vuelve el único lugar seguro que vamos adecuando como podemos a medida que nuestros tesoritos se van desarrollando en movimientos y voluntad propia para llegar a todos los rincones…

He hecho un largo paréntesis, para decir que a veces las madres nos ponemos las últimas en la lista de tareas y eso no puede seguir así. Lo que más necesitan las crías humanas son padres y madres sanos y felices para realizar incansables el trabajo más duro, intenso y a la vez maravilloso que conlleva la crianza de personas. Lanzo una ola de amor y respeto a todas las cuidadoras de humanos.

Y ahora sí sigo con mi historia… Mi segundo encuentro con el cáncer me sirvió para devolverme la vida que toda persona humana se merece. Todas las personas nos merecemos un ratito de descanso y cuidado personal diarios. En casa nadie te lo va a dar, así que es tu decisión incluirlo en tu rutina, porque la crianza es una carrera de fondo y hay que llegar estupendísimas a la meta para ser el mejor ejemplo para nuestras crías y verlas crecer sanas y felices a ellas también, en equilibrio y respetando su vida y la de los demás.

Hace 3 años, renací tras un proceso de redescubrimiento de mi propio ser—y aquí sigo. He aprendido mucho y sigo aprendiendo cada día, feliz de seguir aquí sobre la Tierra junto a mi familia.

Leí muchísimo y sigo leyendo. Investigué, exploré, experimenté todo tipo de tratamientos naturales y holísticos. Me hice chamana por el camino y, gracias a esas lecciones de despertar interior, hoy vivo alineada con mi corazón y mi alma. Gracias a ese viaje interior, aprendí a tomar mejores decisiones respecto a mi vida. Gracias a esas decisiones tomadas desde mi propio ser, encontré la carrera de mis sueños, las compañeras de mis sueños, la medicina de mis sueños y ahora me doy permiso para soñar los sueños de mis sueños. Sigo, día a día, el camino para llegar a ellos y lo mejor de todo es que sé que se van a cumplir por encima de lo que yo me pueda imaginar, porque mi vida ha sido siempre una aventura maravillosa llena de sorpresas, y yo siempre he sido la intrépida aventurera que se lanza de lleno a lo que le hace vibrar de alegría el alma, porque sentirme viva y feliz es mi estado natural y mi filosofía de vida. 

Ahora soy acompañante emocional y holística, se puede decir que en realidad siempre lo he sido, pero ahora mi experiencia puede ayudar a muchísimas personas que se encuentran hoy en alguna etapa compleja, parecida a las que yo ya he superado, para acompañarlas desde mi propia sabiduría acumulada a lo largo de mi existencia.

Es muy valioso caminar acompañado por alguien que ya ha atravesado con éxito el mismo camino que tú estás atravesando ahora. Tener referencias reales positivas son de gran ayuda para seguir luchando y darlo todo por tu propia vida. Especialmente en el mundo de bombardeo informativo y publicitario que vivimos hoy… Tener a alguien que vaya cortando las lianas y protegiéndote de los peligros mientras atraviesas la selva infinita de datos y experiencias hasta el destino que tú mismo has deseado se vuelve una bendición.

Hace mucho tiempo que siento que mi experiencia puede ser de utilidad a las personas que ahora están pasando por alguna enfermedad. Mi deseo es ofrecerles ese acompañamiento emocional a ellos y a sus familiares, aunque sé que no todos estarán abiertos a escucharme porque son momentos complicados y lo más conveniente para nuestra salud es que nos sintamos tranquilas. Sólo deseo hablar con personas que sientan que mi presencia les puede ser de utilidad. Yo no soy una obligación más, soy una oportunidad sólo para las personas que resuenen con mi energía. Si me ves como la pesada de turno—y no importa si me ves así—es que lo que yo entrego al mundo no es para ti o quizás no es ahora tu momento.

Soy una persona intensa y estoy aprendiendo a dar la información al ritmo de la persona que en mí confía porque nuestra mente es frágil—dice uno de mis maestros Jordi López—y si damos mucha información de golpe se estropea la conexión. Yo estoy aquí. Si tú crees que te puedo ayudar, ponte en contacto conmigo y si lo deseas, empezamos a caminar juntas una parte del camino.

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